En un mundo cada vez más digitalizado, las organizaciones se enfrentan a una amenaza constante: los fraudes cibernéticos. Estos ataques, cada vez más sofisticados, tienen como objetivo robar datos confidenciales, paralizar los sistemas informáticos o incluso extorsionar para obtener dinero. El sector bancario, especialmente atractivo para los ciberdelincuentes, no se libra de ello.
Las 4 trampas que hay que evitar en el sector bancario
Para protegerse contra estas amenazas, las organizaciones deben mantenerse alerta y aplicar medidas de seguridad sólidas. A continuación se enumeran cuatro errores comunes que conviene evitar:
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El phishing en los bancos: el phishing a gran escala
El phishing es una de las técnicas de estafa más extendidas. Los ciberdelincuentes envían correos electrónicos fraudulentos, suplantando la identidad de un banco o una entidad de confianza, con el objetivo de incitar a los destinatarios a facilitar sus credenciales de acceso u otra información confidencial.
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¿Cómo protegerse?
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- Sensibilizar a los empleados: «Avant de Cliquer» sensibiliza a tus empleados y les enseña a reconocer los correos electrónicos de phishing.
- Comprueba la dirección del remitente: las direcciones fraudulentas suelen ser muy similares a las de los organismos oficiales, pero presentan pequeñas diferencias.
- No hagas clic en los enlaces: los enlaces que contienen los correos electrónicos de phishing pueden redirigirte a sitios web fraudulentos diseñados para robar datos.
- Utilizar herramientas de seguridad: Implementar soluciones de seguridad para filtrar los correos electrónicos sospechosos.
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Los ataques de ingeniería social: jugar con la psicología
La ingeniería social consiste en manipular psicológicamente a las personas para que revelen información confidencial. Los ciberdelincuentes pueden hacerse pasar por técnicos, compañeros de trabajo o incluso superiores jerárquicos.
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¿Cómo protegerse?
- Establecer una política de seguridad clara: definir las normas que deben respetarse en materia de intercambio de información.
- Verificar la identidad de las personas con las que se comunica: Solicite una identificación oficial antes de facilitar información confidencial.
- No responda a solicitudes inesperadas: si recibe una llamada o un correo electrónico en el que se le solicitan datos confidenciales, consulte con la entidad en cuestión antes de responder.
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El software malicioso: programas diseñados para causar daño
El software malicioso, o malware, son programas informáticos diseñados para infiltrarse en los sistemas, robar datos, dañar archivos o incluso tomar el control remoto de los ordenadores.
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¿Cómo protegerse?
- Instalar programas de seguridad: utilizar antivirus, antispyware y cortafuegos para detectar y bloquear las amenazas.
- Actualizar el software con regularidad: las actualizaciones corrigen las vulnerabilidades que pueden ser aprovechadas por los ciberdelincuentes.
- Realizar copias de seguridad periódicas: en caso de ataque, las copias de seguridad permiten recuperar los datos perdidos.
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Los ataques de denegación de servicio: paralizar los sistemas
Los ataques de denegación de servicio (DDoS) tienen como objetivo inutilizar un servicio informático saturándolo con solicitudes. Las entidades bancarias son especialmente vulnerables a este tipo de ataques, ya que deben garantizar la disponibilidad de sus servicios en todo momento.
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¿Cómo protegerse?
- Crear una infraestructura sólida: utilizar servidores potentes y redes redundantes.
- Trabajar con un proveedor de acceso a Internet fiable: elegir un proveedor capaz de hacer frente a los ataques DDoS.
- Implementar soluciones de protección contra ataques DDoS: utilizar herramientas específicas para detectar y mitigar los ataques.
Los retos que plantean las estafas cibernéticas a los bancos para las empresas
Las consecuencias de un ciberataque pueden ser desastrosas para una empresa:
- Pérdidas económicas: robo de fondos, gastos de restauración de los sistemas, pérdida de ingresos.
- Daño a la reputación: Las fugas de datos pueden provocar una pérdida de confianza por parte de los clientes.
- Problemas jurídicos: Las empresas pueden ser consideradas responsables de los daños causados por un ciberataque.
En conclusión
La lucha contra las ciberamenazas es un reto fundamental para las empresas. Al adoptar buenas prácticas de seguridad y sensibilizar a los empleados, es posible reducir considerablemente los riesgos. La prevención sigue siendo la mejor arma contra los ciberdelincuentes.
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